Si mal no recuerdo, fue la semana pasada que coloqué en mi muro una pregunta que decía lo siguiente:
"Have you ever wondered which hurts the most: saying something and wishing you had not, or saying nothing, and wishing you had"
Desde ese momento, me ha seguido dando vueltas esto en la cabeza. Un par de amigas hicieron comentarios acerca de esa pregunta y ambas coincidieron en que es más doloroso el quedarse callado cuando uno tenía algo que decir.
Aunque en principio coincido con esa posición, después de seguir con el tema en la cabeza (como ya había dicho) estoy casi convencido de que en esta oportunidad, no existen ni blancos ni negros, y todo sigue dependiendo de la situación y del contexto.
Voy a compartirles al menos cómo considero que se dan estas cosas, al menos desde mi perspectiva y mi temperamento.
¿Cuándo callo?
Soy de carácter relativamente tranquilo. A pesar de eso, las veces que me enojo reconozco que soy capaz de decir cosas capaces de herir a la gente, y desgraciadamente, generalmente quienes resultan heridos son aquellas personas que más estimo. Hay palabras que son mucho más hirientes que un puño, que deja heridas que tardan en sanar mucho tiempo (si es que sanan).
En esos momentos, que repito, gracias a Dios no son muchos, procuro mantenerme callado porque pretendo tener claro que una vez dichas las palabras, es imposible devolverlas.
Ya habrá tiempo cuando haya más calma de decir las cosas que uno piensa de una forma en que no produzcan daño e incluso pueden llegar a ser productivas en el desarrollo de la relación con tus amigos, tu familia y tu pareja.
Otro de los momentos en que prefiero mantenerme callado es cuando uno de mis comentarios puede atizar alguna hoguera o desatar una discusión por un tema que considere que no sea tan importante. Creo que ya de por si vivimos con demasiada tensión en nuestras vidas como para continuar discutiendo por cosas que a la larga carecen de mayor relevancia.
¿Cuándo hablo?
Muchas veces tomamos por sentadas tantas cosas que es necesario decir... para compartir el dolor con nuestros seres queridos o para dar una palabra de apoyo, por ejemplo.
He escuchado cientos de veces hombres y mujeres quejándose de que sus parejas no les dicen que se ven bien, que les quieren o lo especiales e importantes que son en sus vidas. La respuesta de muchos es generalmente decir: "pero si ya lo sabe". Probablemente sea cierto y que se lo demuestre frecuentemente pero cómo disfruta uno esas palabras, tan sencillas, tan cortas pero que tienen un efecto tan duradero.
Admito que muchas veces me resulta difícil ser expresivo o abrirme y dar a conocer mis sentimientos o pensamientos; (una cuestión de los hombres y no sé la verdad por qué). La mayoría de las veces creo que se trata de un temor a eventualmente no recibir la respuesta digamos "esperada" pero francamente, no recibir la respuesta que uno espera es uno más de los riesgos que corremos todos los días. Si no recibimos la respuesta que esperábamos pues ni modo, al menos no nos quedará el cargo de conciencia de no haber dicho lo que pensamos.
Es cierto que al hacerlo quedamos expuestos pero, si no nos exponemos de vez en cuando podríamos estarnos perdiendo de cosas espectaculares, no les parece?
Ante esta dificultad de hablar, a veces, en momentos importantes es que probablemente haya encontrado en escribir de vez en cuando una catársis que me permite estructurar un poco mejor mis pensamientos.
En fin, tengamos mucho cuidado con nuestras palabras, ya que buenas o malas son capaces de construir, bendecir, desarrollar, animar o destrozar a las personas a nuestro alrededor; incluso las que nos decimos a nosotros mismos

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