martes, 24 de agosto de 2010

Debo admitir que ayer me enoje en serio...

No es posible que a estas alturas de la vida, cuando contínuamente somos bombardeados por mensajes que nos hacen reflexionar acerca de la conciencia que debemos tener por la conservación ambiental, y de en la medida de nuestras posibilidades contribuir a un menor deterioro del MBIENTE, aún existan quienes crean que seguramente el cuento de la ECOLOGÍA es un mito o peor aún un simple cuento que nos quieren meter para que alguien haga chorizo...Más que tristeza me produce vergüenza!

Lo que les voy a contar me sucedió ayer cuando venía saliendo de mi oficina y pasaba junto a un camión de transporte de valores, cuyos dos ocupantes tranquilamente conversaban, parqueados frente al perquecito frente al INS en San José. Uno de ellos, como gran gracia simplemente se terminó su refresco y procedió, como supongo debe hacer incluso en su casa a botar la lata al piso, como si nada. La mayor sorpresa no fue esa, sino que inmediatamente pude ver un basurero a dos metros de donde había caído la lata en cuestión.

Detuve mi carro, baje la ventana y le indique al amigo este que tuviera un poco más de decencia y procediera a botar la lata en el basurero que tenía justo al lado. Su respuesta fue una risa como diciendo: "qué varas las de este sapo!", y si, debo admitir que antes de bajar mi ventana pensé por un momento acerca de si decirle algo o no, precisamente por no caer en la figura de "sapazo" pero la verdad, me vale! prefiero ser un "sapazo" por denunciar actitudes tan inmorales como esta y no simplemente ser uno de los que pasa, ve el "delito" y sigue su camino, aprobando al hacerlo semejante actitud.

La historia no termina ahí, porque bien pude haberle dicho al tipo que corrigiera su actitud y creer que con eso cumplía mi gran deber con al sociedad pero no, eso es solo parte de la solución. Al ver que el distinguidísimo chofer no hizo nada al respecto, detuve mi carro, que nada me costó, me bajé del mismo, levante la lata del piso y la puse en el basurero, que aparentemente o no había visto este señor o que le quedaba demasiado lejos como para irla a depositar ahí.

En fin, creo que podemos pasar por la vida como simple como simples espectadores y no hacer nada por nadie, ni siquiera por nosotros, venir y denunciar y quedarnos en ejercer nuestro tan conocido "derecho al berreo" y cumplir con parte de nuestra responsabilidad o finalmente tomar acción y corregir, de alguna manera el daño que haya hecho alguien a quien no le interesa MI país. Creo que ya es hora de tomar este último camino, ustedes no?

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